Es la hora del almuerzo en la escuela primaria San Marcos en California. Al terminar de comer, los alumnos clasifican su basura. Las manzanas a medio comer van a un contenedor especial para restos de comida. Los envases de leche van al contenedor de reciclaje. Y las bolsas vacías de papas fritas van a la basura normal.
Todo esto forma parte de un programa que pusieron en marcha los niños de la clase de quinto grado de la maestra Melissa Cuevas el año pasado. Montaron una estación de clasificación en la cafetería. Hay contenedores para compost, reciclaje y basura normal.
Cada año, unos 146 millones de toneladas de basura acaban enterradas en los vertederos de EE. UU. ¡Es suficiente para llenar 8 millones de camiones de basura! Cerca de una cuarta parte es comida.