Era el 2 de marzo de 1955. Claudette Colvin, de 15 años, estaba sentada en un bus en Montgomery, Alabama. Iba de vuelta a casa.
En ese momento, las leyes de muchos sitios segregaban (o separaban) a las personas negras de las blancas. Las personas negras debían sentarse en la parte de atrás de los buses. Y tenían que dejar su asiento si una persona blanca lo quería.
Pero ese día, Colvin estaba cansada de esas leyes injustas. El conductor le dijo que dejara su asiento. Colvin se negó. Llegó la policía y la llevó a la cárcel.